24 HORAS, 2 PAÍSES, 1 AVIÓN. PERSIGUIENDO AL AIR FORCE ONE
13 de Agosto, el coche aún caliente por una escapada a Logroño a por un sólo avión, un B727, y en Twitter aparece una noticia que hizo saltar todas las alertas:
“Vitoria, posible sede del Air Force One de Trump durante el G-7 de Biarritz”
“Vitoria… 3h30 de aquí, igual que Logroño, y por el Air Force One, que me lo perdí en 2016…. ”
Interesante cuanto menos.
La expectación comienza. Queda 1 semana, aún hay tiempo, y confirmaciones oficiales, y tiempo para planear, o eso pensaba.
Qué iluso era.

Entramos en la semana del 19 al 25 de Agosto. El G7 era ese mismo fin de semana, por lo que ya debería haber movimiento.
Como aún no había confirmación ninguna, comienzo a vigilar los aeropuertos colindantes.
Siempre que viene el presidente de los EEUU hay movimientos americanos de aviones como C-17, C-5… Para llevar coches oficiales, limusinas, y todo el material para su visita.
Lo siguiente era vigilar los NOTAM de los aeropuertos cercanos. Allá donde hubiese presidentes habría NOTAMs restrictivos, y así era: NOTAMs en Biarritz, pero ni rastro en Vitoria. Mal.
Comienza a haber algún que otro movimiento a Biarritz, algo que no tenía buena pinta. Me había estudiado el aeropuerto y dudaba mucho que todos los aviones entrasen allí, y menos un B747. Me mantenía confiado.
A lo largo de esa semana, llega un C17 a SAN SEBASTIÁN. Eso era nuevo. ¿Qué pintaba un C17 allí?
Y añadir más emoción al asunto, al parecer, el C-17 dejó en San Sebastian el Marine One, helicóptero utilizado por el presidente de los EEUU. Lo que parecía confirmar la idea de utilizar Vitoria para su llegada y de ahí, en helicóptero a Biarritz.
Parecía aclararse todo. Pero no sólo no se había confirmado Vitoria, sino que estaba descartado, por lo que tenía varias teorías.
- Trump iría a X aeropuerto más grande que Biarritz, y de X lo llevarían en helicóptero a Biarritz.
- Dejan a Trump en Biarritz y se llevan el avión a X, no hay necesidad de NOTAM.
Todo caos. Y sin poder planear nada.
La situación era:
– No sabemos a donde van los aviones
– No sabemos a dónde va Trump
– No sabemos cuándo van los aviones
El mejor de los panoramas. Sin fisuras.
Jueves, 22 de Agosto. Twitter de AIRLIVE confirma que Trump va a BURDEOS, el sábado. Bien, porque el sábado es factible, no hace falta pegarse paliza al salir del trabajo. Mal, por que es en BURDEOS. Más de 7h de coche.
La cosa se estaba complicando. Demasiado. Ese mismo día lancé mi propuesta por si alguien quería lanzarse a la aventura. Ya se sabe, mal de muchos…
Las respuestas a la propuesta se dividían en 2 tipo de personas:
- Los que me alertaban de que el AF1 iría a Burdeos.
- Los que me alertaban del estado de la frontera, llamándome loco. (¿y con razón?)
Por si fueran pocas, otra variable más, la frontera. Un G-7 ese fin de semana implicaba que la frontera por Irún estaría blindada. Existía la nueva posibilidad de quedarnos a la mitad del camino sin poder pasar. O bloqueados durante horas perdiéndonos todo.
Empiezo a replantearme cosas.
De repente, el jueves por la noche me escribe un amigo diciéndome que se apunta.
La frase del mal de muchos ya se cumplía porque ya eramos 2, asi que éramos mayoría. Decidido, nos vamos.
Esa misma noche reservamos un hotel en Dax, pasada la frontera, para dormir allí y salir el sábado con la frontera cruzada. La verdad es que ver a la gente llamándome loco fue un poco como decirme “no te atreves”, por lo que me lo tomé como un reto y me veía obligado a ir.
Mochila, tarjetas, baterías, algo de ropa, y nos vamos. Al día siguiente, del trabajo a la carretera. Salimos el viernes en torno a las 3.
En el coche, radares abiertos y fuentes de información revisadas una y otra vez. Algunos aviones del G-7 empezaban a llegar a Biarritz para luego salir vacíos a Burdeos. Mi teoría se cumplía, aparentemente.
Quedan 6h de coche.cTeníamos una ruta alternativa para cruzar la frontera, cruzando Pamplona y Roncesvalles, por la que aparentemente no había problema. Veremos. Hasta el momento, todo tranquilo durante el viaje hasta que veo llegar un C-17 a Torrejón. A TORREJÓN. Por dios, no. ¿Ahora qué pasa? ¿¿¿Por qué???
Yo ya estaba entrando en pánico con la idea de que el Air Force One fuese a Torrejón estando yo en Francia y ya estaba teniendo sudores fríos. Pero aún ni rastro del AF1. Había que tener cautela, calma. El hotel estratégico en Dax estaba a poco más de 1h y poco de Biarritz y a 6h de Madrid por lo que nos permitía tener un punto más o menos equidistante en caso de cualquier escenario.
Respiramos hondo y seguimos el viaje. Pasamos Pamplona. Pasamos Roncesvalles. Carretera espectacular. Y ya estábamos en Francia.

Ya? Tan fácil?
Pues sí.
A eso de las 22:00 llegamos a Dax. Check-in, dejamos las cosas y a cenar algo rápido. La idea era dormir lo máximo posible. Según Airlive, estimaba 11:40 en Burdeos, y teníamos 1h40 desde Dax. Teníamos mucho margen.
Por fin algo de relax y algo de comer. No tardamos demasiado en reposar horizontalmente en la cama. Sin rastro de AF1, ni planes de vuelo, ni en radares. Nada. Aunque aún era pronto.
Si llegaba a las 11:40 debería estar despegando de Andrews a las 5am o aprox, por lo que me puse varias alarmas a las 4:30, 5:00, para vigilar.
En esta afición, esto de dormir es altamente opcional.
Y ahí estaba yo. Poniendo alarmas a las 4 de la mañana, en un hotel en el sur de Francia, para fotografiar un sólo avión.
A veces en algún momento de lucidez me preguntaba, qué coño estoy haciendo con mi vida?
Pero había que dormir. En una cama enana y con mosquitos revoloteando
Sábado, 24 de Agosto.
4:30am.
Suena la primera alarma. La verdad es que cuando hay aviones de por medio puedo despertarme en milisegundos.
A otear el horizonte. Ni rastro. Ni información, ni en radares. Nada. Raro.
Si la hora de llegada era la correcta, debía estar cerca de embarcar, o debería haber un mínimo de movimiento. Así que tocaba bucear en Twitter entre la prensa de la Casablanca. Según decían, Trump hablaba del G-7 en una rueda de prensa y decían que iba tarde en su horario. Eso nos permitía echar otra cabezada en la cama.
Siguiente despertador. Otra vez con el móvil en la cara y sólo 1 ojo medio abierto. Trump estaba subiendo al avión. Se acercaba. Aún no había informaciones de salida y llegada.
“Air Force One” en el buscador de Twitter. Refrescar, refrescar, refrescar. Y a mi lado, mi amigo compartía mi labor de investigación y nervios en forma de ronquidos.
Por fin, leo a un periodista “AF1 is airborne” Efectivamente, aparecía en radar. Por fin.
Pero sin datos de llegada o destino. Lo peor que podía pasar. Lo veíamos, sin saber por cuanto tiempo, pero sin saber a dónde va. Estábamos en las mismas.

Desde ese momento teníamos 6-7h aprox de margen. Comenzaba la cuenta atrás.
Despierto a mi amigo, recogemos las cosas, nos montamos en el coche, y a recorrer Francia. Rumbo a Burdeos, sin ninguna confianza ni certeza. Pero había que hacerlo. No teníamos muchas más opciones.
El AF1 en el atlántico, sin cobertura radar. Estábamos ciegos, pero teníamos tiempo. Tranquilos relativamente, disfrutando del camino, el amanecer y la neblina de la mañana. Pero cada vez más tenso a medida que pasaban los minutos.
En especial con los rumores de que quizás llevaban el avión a Polonía (según salía en el radar) porque tras el G-7, Trump debía ir allí, y quizás lo llevaban a Biarritz en 757.
Era todo una locura. Mil rumores, 0 confirmaciones.
Llegamos a Burdeos. Empezaba a haber gente, todo un buen presagio. Que no tenía porqué significar nada, pero me mantenía optimista. Empiezo a hablar con los spotters locales. Nada de información, nadie sabía nada. Les cuento mis hipótesis y datos y me miran raro.
No se si impresionados por tener esos datos, alucinando por haber ido desde Madrid, o por ver a un tiempo de dudoso aspecto con cámara y radio en mano. Prefería no saberlo.
Empiezan a aparecer en el atlántico cerca de Francia algunos vuelos SAM (Special Air Mission, indicativo que utiliza la USAF para vuelos de estado). La mayoría iban a Biarritz. De repente, aparece un 757 americano sospechosamente cerca de Burdeos. Y tal como aparece, se va. ¿Viene a Burdeos? ¿No viene?
Se lo cuento a los spotters franceses, intentando encontrar el sentido a eso. No tenían ni idea. Ni nadie.
El aeropuerto de Burdeos LFBD tiene 2 pistas (para añadir emoción extra al asunto), la pista23-05, y otra que la cruza en perpendicular, pero más pequeña y únicamente abierta para aviones de pequeño tamaño, No suponía peligro.
Esa mañana amaneció la 23 activa, y allí estábamos todos. Acoplados en un parking cercano haciendo guardia, porque en el mismo sitio de spotting, la policía empezaba a echarte si ibas con coche. Policía cada vez más numerosa. Buena señal.
Decido ir al sitio andando, por si llegaban a cerrar la carretera que pasaba por la cabecera. Hay que ser previsores.
De repente, escucho algo por radio con algo de acento americano autorizado a aterrizar. Mi amigo dice que es el Easyjet que estaba en aprox. Yo no me lo creo mucho, y más viendo que aún estaba a 7-8 millas. Y decido coger la cámara, por si acaso. Estábamos rodeados de árboles Por lo que la aproximación no se veía.
Se acerca el presunto EZY y… Bingo.
Sin ningún 757 americano aparentemente previsto, aterriza uno. Pero debía ir otro a Biarritz. ESTO QUÉ ES

Lo que tenga que ser será. El AF1 aún no se ve, y tengo hambre. Toca reponer fuerzas. En la cafetería empiezo a meditar sobre este B757 americano, quizás sería el avión de la primera dama, y por eso nadie tenia información.
Además, aún quedaba por ver qué pasaba con el Marine One. Descontrol. Caos.
Imaginad el nivel de sueño y estrés en mi cuerpo, que me hallaba disociando y pensando en mil hipótesis en frente de la máquina de café, mientras el café caía por la rendija de la máquina porque al parecer se me olvidó poner vaso.
Refueling terminado. Volvemos al sitio. La cosa ya era distinta. Más gente, televisiones, prensa… Buena señal. Mientras tanto, la monitorización continuaba. Radares, whatsapp, radares, whatsapp. Así horas. Radio escaneando todas las frecuencias. Nada. Todo seguía igual. Era inminente, debía llegar en 1h y aún no había ni rastro.
De repente, y sólo durante 1 minuto, aparece en radares. ESTÁ AQUÍ. Subidón. En el sitio correcto, frente a Burdeos. No me lo podía creer. Estaba al llegar y yo estaba en el sitio y lugar correctos.

ERROR. Mientras mando una nota de audio a un amigo y caminaba al sitio de nuevo, veo un avión despegar por donde antes aterrizaban. Se hizo el silencio en la nota de audio. Habían cambiado configuración a 20min de la llegada del Air Force One.
No me lo podía creer.
Como me había estudiado los sitios de spotting, rápidamente a correr al coche al sitio que tenía pensado y a escuchar el ATIS, para ver qué pista era la activa. La respuesta llegó para confirmar los temores: Pista 05. Efectivamente, tocaba correr. Mucho.
La gente, los fotógrafos, la prensa, nos veían andar rápido al coche, nos preguntaban “pero, ¿y la pista?” y yo respondía”no tengo ni idea, 05 según ATIS” mientras seguía corriendo. GPS al sitio. Y a volar.
A la vez tenía que ocuparme del amigo de un amigo, que también estaba por allí. La conversación fue algo así.
-Tio, pista 05. Te mando el sitio por whatsapp. Corre.
+Pero los spotters de aquí dicen que entra por 23, que algunos despegan por 05 para ahorrar tiempo.
-HAZME CASO Y CORRE.
De camino al sitio. Sin demasiado tráfico afortunadamente, yo escuchando la frecuencia de aproximación y de copiloto, con el pie derecho hundido a la altura de los faros de lo que quería acelerar. Tensión a niveles máximos. No podía ser todo tan fácil como (hacía un rato) parecía.
De repente, escucho por radio… “Bordeaux, Good morning, Air Force One descending…..”. Madre mía. El AF1 en radio y yo escuchándolo. Ahí estaba. Tan cerca.
Llegamos al sitio. Un camino de tierra paralelo a la pista, pegado a una valla. Estábamos pegados, no había nadie. Sólo había un coche más. Bueno, y un helicóptero de la gendarmería que nos había fichado nada más llegar. No me lo podía creer, esta vez para bien.
En ciertos momentos el hándicap de fotografíar a través de una valla es el menor de los problemas, éste era uno de esos momentos. Comprobaciones: Enfoque, tarjeta, batería, AF-C, ISO, apertura. En bucle. 10000 veces. Temblando.
Y llegó. Ahí estaba. El AF1, exclusivamente para nosotros, un par de personas.

Lo hicimos. Madre mía.
Cuando no te importa ni el poco sueño, ni el dinero invertido, ni la paliza de viaje, ni las prisas ni estrés. Ahí. Justo ahí.
We had beaten the television crews, the press and the local photographers to it. It was unbelievable. Pure adrenaline. We had done it.
Habíamos sido más rapidos que la televisión, prensa y los fotógrafos locales. Pura adrenalina. Era increíble. Lo habíamos hecho.
Pero no sólo fuimos más rapidos que la televisión, prensa y los fotógrafos locales, también nos anticipamos a… La policía. Gendarmería y secreta.
Aparecen 3 coches, por dentro del aeropuerto. Todos los que se bajaron de los coche iban armados y nos dicen que nos vayamos del camino, tal que:
-*Ruidos incomprensibles*
+¿en inglés por favor?
-Get out of the way
+Tenemos el coche en el camino, no podemos ir campo a través.
-GET OUT OF THE WAY NOW
Me gusta hablar las cosas, pero dialogar con un policía de más de 2m, enfadado y con un fusil de asalto no es mi especialidad, así que accedimos a la amable petición del agente. En vez de seguir el camino nos tuvimos que meter en mitad del campo. Bueno, habrá salida. Pensábamos.
No la había. Todo lleno de zarzas del doble de mi tamaño, inaccesible y sin alternativa. Y con pantalones cortos, la auténtica salud.
La situación era la siguiente: Estamos atrapados en una finca, con nuestra misión cumplida, y si volvemos de vuelta al coche, nos detienen.
De repente, veo que rodaba un B757 americano, el mismo que llegó por la mañana. Tenía sentido, en ese irían Trump y su mujer a Biarritz. Fin del misterio. Por lo que, en cuanto se fueran, la vigilancia alrededor del aeropuerto se relajaria un poco, imaginaba.
El B757 despegó, dejamos pasar un tiempo prudencial. Al poco tiempo: “Volvemos al camino? Volvemos al camino”. Fue casi pisar el camino y ver que venían los 3 coches de antes. Y tocó correr a camuflarse. Si nos pillaban ahí otra vez era bastante probable que tuviésemos problemas. Problemas serios
Pero no nos vieron. Tuvimos suerte. Mirada a derecha, izquierda. Y al camino de vuelta al coche.
Cuando ya pensaba que había pasado todo, veo que viene un avión en aproximación. Antes me había parecido ver en las llegadas a Burdeos que venía un avión civil ruso, podría ser curioso. Es por ello que saco de nuevo la cámara. En cuanto enfoco al avión reaparecen los sudores fríos: “Mierda… La hemos cagado. Pero bien”. Era un B757 de la USAF. Otro. Y si llegaba ese avión, debía haber vigilancia. Y efectivamente, fue aterrizar el avión y llegar un coche de la gendarmería.
Afortunadamente, era sólo 1 coche, y el agente nos dijo “No photos”, por lo que asentimos todo lo que pudimos y nos disculpamos. Y ahora sí, de cuelta al coche.
El agente nos siguió en paralelo por dentro de la valla, para cerciorarse de que nos íbamos. En el lugar donde teníamos el coche había una puerta de acceso al aeropuerto y había otro coche más de policía. Casi me da un infarto cuando pasamos a su lado al subirnos al coche y me veía sacando la documentación y enseñando las fotos. Pero no, nos pudimos ir. O más bien huir, de ahí.
Ahora sí que sí, lo hicimos. De vuelta a Madrid sin mirar atrás, lo teníamos.
Queríamose volver por Irún ya que vimos que no había tanto problema como decían.
Pero… Biarritz pillaba de paso.
Seríamos tan estúpidos de adentrarnos en la que sería la ciudad más segura del mundo ese día?
Vaya que sí.
Vaya que sí. Y hasta dentro. Todo repleto de policías, pero dentro. Decidimos aparcar cerca del aeropuerto, en una zona con mucha policía. Como ya había temido por mi libertad excesivas veces ese día, quise hacer las cosas bien. Cogí un chaleco reflectante para hacerme ver y pregunté a los distintos agentes: “Hola. Quiero hacer fotos a los aviones que salgan. Exclusivamente a eso. Se puede?”
Uno de ellos me respondió que sí, así que nos pusimos a ello. Todo bastante incómodo, por cierto. A los pocos minutos llega otro agente diciéndonos de buenas maneras que no se puede estar ahí. Más lejos quizás, pero no en esa zona. Decidimos irnos.
Obvia decir que antes de pisar Biarritz escondí la tarjeta con las fotos del AF1, no quería arriesgarme a quedarme sin fotos por el mero hecho de querer pasarme por la ciudad. Precavido, siempre. Hay que ir por delante.
Encuentro un sitio en el que quizás se podían ver los despegues, sin vigilancia.
Cámara, scanner, y a esperar. Estaba spotteando y monitorizando aviones en plena ciudad de la cumbre del G-7. La sensación era horrorosa, eso sí. En ese mismo momento, tenía la sensación de estar extremadamente vigilado, y temía que si hacía un movimiento brusco apareciese la policía o incluso ocurriese algo peor.

Era arriesgar a lo tonto. Ya era demasiado. Hora de volver a Madrid.
Sin problemas en la frontera, mucho café en el cuerpo y unas horas después estaba en casa. Sano, salvo y libre. Pese a todo pronóstico, lo hicimos.
1500km en 24h, con total incertidumbre, a ciegas, y hasta con las fuerzas de seguridad en contra. Pues sí, lo hicimos. Con todo lo que podría haber salido mal, y salió todo bien. Con mil dificultades, pero cumplimos nuestra misión.
Pasaron varios días hasta que me lo terminé de creer del todo. Sin ese factor suerte, esta historia probablemente ni se estaría escribiendo. O quizás sí, pero entre barrotes. Quién sabe.
Sigue tu pasión y tu instinto, por mucho que te llamen loco. En ese viaje estuvimos al borde de fracasar el 99% del tiempo. Pero algo quiso que estuviéramos en el espacio y tiempo correctos.
Si no lo intentas, habrás fracasado de verdad y les darás la razón a los que te llaman loco.
Y sobre todo, asegúrate de crear historias interesantes que recuerdes toda tu vida.
(Saliendo ileso, eso sí).
Esta para mí es una de esas historias, y la volvería a repetir sin duda. De no ser por estos momentos distintos, de adrenalina, habría dejado este mundillo hace mucho tiempo.
Pero aquí sigo. Gracias al Air Force One.